El Black Friday se ha convertido en un fenómeno global que va mucho más allá de simples descuentos. Desde la perspectiva de la neurociencia, las promociones actúan como estímulos capaces de activar el núcleo accumbens, una región clave del sistema de recompensa. Cuando el consumidor percibe una oferta, su cerebro libera dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la motivación.
Este proceso explica por qué las personas experimentan una especie de “subidón emocional” al encontrar un producto rebajado, incluso si no lo necesitan. El deseo de aprovechar la oportunidad se convierte en un impulso difícil de controlar.
Neuromarketing en acción
El neuromarketing estudia precisamente estos mecanismos para comprender cómo las marcas pueden diseñar estrategias más efectivas. Según Néstor Braidot, pionero en esta disciplina:
“El neuromarketing puede definirse como una disciplina de avanzada, que investiga y estudia los procesos cerebrales que explican la conducta y la toma de decisiones de las personas en los campos de acción del marketing tradicional”.
Aplicado al Black Friday, esto significa que las campañas no solo apelan a la racionalidad del precio, sino que buscan activar emociones: urgencia, exclusividad y satisfacción inmediata.
Estrategias que potencian el sistema de recompensa
• Descuentos limitados en tiempo: generan sensación de escasez y aumentan la liberación de dopamina.
• Mensajes visuales intensos: colores como el rojo y el negro
refuerzan la percepción de urgencia.
• Gamificación de la compra: sorteos, cupones y recompensas
adicionales intensifican la experiencia placentera.
• Personalización digital: ofertas adaptadas al historial del consumidor refuerzan la sensación de exclusividad.
Estudios recientes muestran que durante el Black Friday los consumidores presentan mayor actividad cerebral en áreas relacionadas con la anticipación de la recompensa.
Herramientas como la resonancia magnética funcional y el seguimiento ocular han confirmado que los descuentos no solo captan la atención, sino que predisponen al cerebro a la compra.
El Black Friday es un día perfecto para observar cómo la neurociencia y el marketing convergen. Las ofertas no son simples números: son gatillos emocionales que activan el sistema de recompensa y convierten la experiencia de compra en un acto cargado de placer.
Como señala Braidot, comprender estos procesos permite a las marcas diseñar estrategias más eficaces y a los consumidores ser más conscientes de cómo su cerebro responde ante los estímulos.
En definitiva, el Black Friday no solo es un evento comercial: es un fenómeno neuroemocional que revela cómo las decisiones de compra están profundamente ligadas a la biología del placer.
